lunes, 23 de enero de 2017

ARTICULO: LEONEL, LA CORTE INTERAMERICANA Y LA CUESTIÓN HAITIANA

LEONEL, LA CORTE INTERAMERICANA Y LA CUESTIÓN HAITIANA (Por José Tavárez para el Foro de Eulogio y profesores/as de la UASD) El enfoque del Dr. Fernández sobre el tema de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos me parece acertado. Tal como señala en su respuesta a los profesores norteamericano de la Universidad de Notre Dame, parece un exceso “ordenar al Estado dominicano adoptar las medidas necesarias para dejar sin efecto toda norma de cualquier naturaleza, sea ésta constitucional, legal, reglamentaria o administrativa, así como toda práctica, o decisión, o interpretación, que establezca o que tenga por efecto que la estancia irregular de los padres extranjeros motive la negación de la nacionalidad dominicana a las personas nacidas en el territorio de República Dominicana,…”. Sin ser especialista en Derecho Internacional, cualquiera entiende que decidir quiénes son sus ciudadanos es consustancial a cualquier Estado soberano del planeta. Pienso que si el dispositivo hubiera ordenado resolver los casos de apatridia que pudieran haberse producido por los cambios introducidos en la Constitución o por efecto de la sentencia del Tribunal Constitucional, hubiera sido menos polémico, de hecho el Estado Dominicano trabaja para subsanar las injusticias que se han detectado. Soy un convencido defensor de los derechos humanos, más aun, creo que se debe reconocer y dignificar la presencia de los inmigrantes haitianos, muchos de los cuales son vejados y discriminados en nuestro país. Hace años, cuando pocos hablaban de este tema, propuse que se reconociera la presencia de esta población a través de un documento de residencia, que no necesariamente implicara concederle la ciudadanía, siguiendo el modelo norteamericano. Eso permitiría mayor estabilidad de los inmigrantes, y al Estado la posibilidad de controlar la situación y recibir algún tributo con que responder a las necesidades de salud y otros servicios que demanda esta población. Creo sin embargo que si se concediera automáticamente la nacionalidad dominicana a todo niño/a nacido/a aquí de padres haitianos, incluyendo a quienes sus madres dan a luz de este lado porque vienen con ese fin, en poco tiempo se crearía una situación de difícil manejo a nivel político, que podría llegar a confrontaciones indeseables, como las que se produjeron hace unos años en los Balcanes. Por desgracia, como he dicho otras veces, los gobiernos dominicanos posteriores a la Era de Trujillo, han manejado los asuntos migratorios con la política del avestruz. Creían que con no contar, ni controlar la presencia haitiana, ella no existe o era insignificante. Es una población que se comporta como en todos los países que comparten fronteras, siempre hay emigración desde el polo de menor desarrollo hacia donde se vive mejor. Por eso vienen los haitianos para acá, de ser al revés estaríamos nosotros yendo para Haití, como hoy la hacemos hacia Puerto Rico y Estados Unidos. La lección que nos deja el actual affaire internacional es que no podemos seguir actuando como nos dé la gana y escurriendo el bulto ante las responsabilidades. Pienso que no hay que salir del Sistema Interamericano, esta sentencia, como demuestran los expertos, tiene graves debilidades que son atacables en los mismos mecanismos internacionales. Por suerte el Presidente Medina está dando la cara de forma inteligente, como debe ser, sin caer en el fanatismo del ultranacionalismo que solo cree en la fuerza y en abonar el terreno para una confrontación de impredecible consecuencias. La situación es más seria de lo que algunos piensan. Más que aprovechar para ponerles algunas banderillas a los adversarios políticos, el momento es de unidad nacional y de pensamiento lúcido en procura de que se le busque una solución justa para todos, vale decir, para los inmigrantes y para el país. JT no hay más uno

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