lunes, 23 de enero de 2017

ARTICULO: LA CUESTIÓN DOMINICO-HAITIANA Y LA REGULARIZACIÓN DE EXTRANJEROS

LA CUESTIÓN DOMINICO-HAITIANA Y LA REGULARIZACIÓN DE EXTRANJEROS Por José L. Tavárez H. Ante todo pongamos en blanco y negro los hechos históricos y actuales que matizan las relaciones dominico-haitianas, y que son ignoradas por algunas personas que de oídas, o por simples prejuicios, opinan e incluso hacen llamados a boicotear el turismo y la economía de la República Dominicana. · Hecho 1: Haití y la República Dominicana (RD) son dos países independientes desde el 27 de febrero de 1844 (algo más de 171 años) cuando se produjo la Independencia Nacional. Cabe anotar que desde antes de este hecho histórico ya las diferencias socioculturales entre las dos poblaciones de la isla eran notables, incluyendo que hablaban idiomas diferentes y el mestizaje había fraguado con características propias. · Hecho 2: Por diversas circunstancias históricas, y con múltiples dificultades, las instituciones democráticas y el aparato productivo de la parte Este de la Isla han tenido un mayor desarrollo que las del vecino país del lado Oeste. Como es natural, eso ha producido una creciente emigración de haitianos hacia la RD, fenómeno que se inició con el auge de la industria azucarera del siglo pasado y ha continuado hasta el presente, agudizándose con la inestabilidad política pos dictadura, y especialmente después del terremoto de 2010 que devastó Puerto Príncipe, la capital haitiana. · Hecho 3: Obviando los hechos de 1937, cuando la dictadura de Trujillo ordenó ataques violentos en contra de haitianos residentes en RD, muriendo unos 7 mil de estos, la convivencia entre ambas poblaciones ha sido relativamente pacífica y de colaboración, compartiendo las mismas condiciones de trabajo y vivienda, dentro las precariedades en que viven los pobres del país. · Hecho 4: Los distintos gobiernos dominicanos se habían limitado a deportar a unos pocos haitianos al término de las zafras azucareras, pero sin una vigilancia efectiva en la extensa frontera dominico-haitiana, éstos podían regresar de forma irregular. Ante la falta de controles migratorios, la cantidad de inmigrantes del vecino país se han extendido por toda la nación dominicana y participan de las distintas actividades económicas y sociales, desde las labores agrícolas donde representan hasta el 90% de la mano de obra (caso del banano), pasando por la construcción hasta el sector turístico donde muchos son contratados por sus competencias idiomáticas y su gran capacidad de trabajo. Por igual se les encuentra en las universidades nacionales, donde estudian en las mismas condiciones que los dominicanos, es decir, sin que se les cobre como extranjeros. · Hecho 5: Existe en RD, como la hay en Haití, una minoría ultraconservadora que predica el rechazo xenófobo hacia los nacionales de cada país, según sea el caso. Esas minorías recurren a hechos aislados en la historia particular de estos países para inculcar odios y malquerencias entre los dos pueblos. Este sentimiento, por lo menos del lado dominicano, no se ha desarrollado como una tendencia dominante, pero ha ido ganando terreno con lo que parece ser una ofensiva internacional en contra del país. · Hecho 6: Un estado mínimamente organizado, independientemente del su signo ideológico, está en la obligación de identificar a las personas que viven en su territorio, ya sean estas nacionales o extranjeras. Por otro lado, constituye un beneficio para los inmigrantes tener una documentación que les garantice estabilidad en el territorio, algo que les dignifica la existencia y les reduce la angustia de no saber en qué momento le pueden deportar. Los hechos precedentemente considerados nos permiten concluir lo siguiente: A) La República Dominicana, aunque comparte una pequeña isla en el Caribe con la Nación Haitiana, es un estado soberano con los mismos derechos y obligaciones que los demás, esto le faculta para trazar políticas dentro de su territorio, incluyendo la determinación de ciudadanía y la regulación de los extranjeros que por diversas circunstancias se encuentren en él. B) Con la finalidad de mejorar la organización interna del país conviene que se establezcan normas claras con respecto a la determinación del estatus de toda persona que se encuentre en territorio dominicano. Estos procedimientos han de hacerse, como entendemos se están haciendo, respetando los derechos humanos y conforme al derecho internacional sobre la materia. C) Es improcedente, y debe ser rechazada enérgicamente, la actitud de ciertas autoridades haitianas y personalidades de otros países que, por razones de dudosa legitimidad, han iniciado una campaña de detractación en contra de la RD, llegando incluso a pedir un boicot en contra del turismo y los productos dominicanos, algo que también afectaría al millón de haitianos que trabaja aquí, como hemos señalado, en agricultura, construcción, hotelería, etc. D) Es importante que los dominicanos, independientemente de nuestras diferencias internas, hagamos causa común para defender a nuestro país de una campaña tan infame, que incluso quienes nos consideramos amigos del pueblo haitiano, hemos tenido que entrar al debate. Sabemos que hay casos de maltratos y que se han cometido injusticias en este proceso, situaciones que desaprobamos y combatimos, pero debe tenerse consciencia de que son casos aislados, no una política de estado, y que se han tratado de subsanar los errores. E) Quienes opinan desde el exterior, sin conocer a fondo la situación, deben evitar contaminar con informaciones sesgadas y con falsedades un proceso que nos conviene a todos, al pueblo dominicano y al haitiano. Ya quisieran los 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos que se les diera la oportunidad de regularizar su situación migratoria. F) Preocuparse por el pueblo haitiano es ayudarle a vivir mejor, dentro y fuera de su territorio. En ese sentido resulta positivo que la RD acoja a todos los inmigrantes que le sea posible, sin afectar la dinámica de desarrollo del país ni la necesaria gobernabilidad de la nación. De Igual importancia es que los otros vecinos del Caribe, agrupados en el CARICOM, también acojan población haitiana y le proporcionen trabajos dignos. También convendría que las grandes naciones (USA, Canadá, Francia, etc.) sean más generosas recibiendo población emigrante de Haití y aumentando la inversión de capitales en ese país. No se puede, como se ha querido, dejar que sean los dominicanos los únicos que alivian el sufrimiento de los vecinos. Somos un pueblo pobre al que no se le debe lastrar más sus aspiraciones de desarrollo. G) Haití y RD están obligados a vivir en buena vecindad. Las normas claras y las actitudes desprejuiciadas ayudarán al logro de este propósito. En esa dirección debemos trabajar todos: haitianos, dominicanos y comunidad internacional. JT Foto

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