miércoles, 29 de abril de 2009

Más sobre Hobbes, Heidegger y Sartre

Martin Heidegger

(Messkirch, 26 de septiembre de 1889 – Friburgo de Brisgovia (Freiburg im Breisgau), 26 de mayo de 1976) fue un filósofo alemán.
Estudió teología católica y luego filosofía en la Universidad de Friburgo de Brisgovia, donde fue discípulo de Husserl, el fundador de la fenomenología. Comenzó su actividad docente en Friburgo en 1915, para luego enseñar durante un período (1923–1928) en Marburgo. Retornó a Friburgo en ese último año, ya como profesor de filosofía.
Introdujo los textos de Friedrich Nietzsche en la filosofía académica. Es una de la figuras protagónicas de la filosofía contemporánea: influyó en toda la Filosofía del Existencialismo del siglo XX, fue uno de los primeros pensadores en apuntar hacia la Destrucción de la Metafísica (movimiento que sigue siendo repetido), en quebrar las estructuras del pensamiento eregidas por la Metafísica (que domina al hombre occidental), que se dio cuenta que el problema de la filosofía no es la verdad sino el lenguaje con lo que hizo un aporte inmenso al Giro Lingüístico, problema que ha revolucionado la filosofía. Mantuvo vigencia en muchos pensadores europeos —y con el paso del tiempo en los no europeos—, a partir de la publicación de Ser y tiempo (1927). El estilo, innovador, complicado y aún oscuro que utiliza Heidegger con el fin de Abrir-Mundos según el pensador (y que muchos consideran que es terriblemente oscuro y casi místico); influyó en Hans-Georg Gadamer, el estilo singular y difícil que utiliza Jean-Paul Sartre en El ser y la nada, el de Jacques Lacan cuando redacta sus Escritos, el de Jaques Derrida con su crítica a la Presencia, Gianni Vattimo y a una gran parte de pensadores envueltos en el debate sobre la muerte de Dios y el Ser, el nihilismo, la postmodernidad y la época post-capitalista.
Ahora bien, la obra de Heidegger aborda, al tratar problemas ontológicos, también problemas de tipo semiótico; es de este modo que influye directamente en los hermenéuticos: Paul Ricoeur, Rüdiger Bubner y Hans-Georg Gadamer.

Como escritor fue muy prolífico, teniendo en cuenta que como típico profesor alemán redactaba sus clases como conferencias, que luego terminaban en libro. Todavía en este inicio del nuevo siglo XXI no se han terminado de recopilar sus trabajos completos, que en la edición total de sus obras, ya exceden con amplitud los cincuenta tomos en su lengua original.
En español se conocen: "El ser y el tiempo", México, 1962. "Kant y el problema de la metafísica", México, 1954. "¿Qué es metafísica?", en varias versiones. "La esencia del fundamento”, México, 1944. "Carta sobre el humanismo", en varias versiones. "Introducción a la metafísica”, Buenos Aires, 1960. "¿Qué significa pensar?", Buenos Aires, 1958. "¿Qué es eso, la filosofía?", varias versiones. "Sobre la cuestión del ser", Madrid, 1958. "La pregunta por la cosa", Buenos Aires, 1964. Y otras obras más cuya enumeración tornaría muy extensa esta lista. (Ver al final. Obras. Anexo: Bibliografía Heidegger.
Jean-Paul Charles Aymard Sartre
(París, 21 de junio de 1905 – ídem, 15 de abril de 1980), conocido comúnmente como Jean-Paul Sartre, fue un filósofo, escritor y dramaturgo francés, exponente del existencialismo y del marxismo humanista. Fue el décimo escritor francés seleccionado como Premio Nobel de Literatura, pero lo rechazó explicando en una carta a la Academia Sueca que él tenía por regla declinar todo reconocimiento o distinción y que los lazos entre el hombre y la cultura debían desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones.

«La existencia precede a la esencia»
Sartre considera que el ser humano está «condenado a ser libre», es decir, arrojado a la acción y responsable plenamente de la misma, y sin excusas.
A su vez, Sartre, concibe a la existencia humana como existencia consciente. El ser del hombre se distingue del ser de la cosa por ser consciente. La existencia humana es un fenómeno subjetivo, en el sentido de que es conciencia del mundo y conciencia de sí. Se observa aquí la influencia que ejerce sobre Sartre el racionalismo cartesiano. En este punto se diferencia de Heidegger, quien deja fuera de juego a la conciencia.
Sartre se forma en la fenomenología de Husserl y en la filosofía de Heidegger, discípulo éste de aquél. En plena guerra mundial, cuando forma parte del Ejército Francés como meteorólogo, Sartre es hecho prisionero, y en el largo periodo de ser cautivo del nazismo reformula muchas de sus ideas, elabora otras, escribe constantemente, incluso representando obras de teatro en pleno campo de prisioneros, aunque si en Heidegger el Da-sein es un «ser-ahí», arrojado, «yecto» en el mundo, «para Sartre, el humano, en cuanto «ser-para-sí», es un «proyecto», un ser que debe hacer-se».
El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Éste es el primer principio del existencialismo.
El existencialismo es humanismo
Sartre escribe que en el ser humano «la existencia precede a la esencia», contrariamente a lo que se había creído en la filosofía precedente. ¿Qué quiere decir esto? Sartre da un famoso ejemplo: si un artesano quiere realizar una obra, primero «la» piensa, la construye en su cabeza: esa prefiguración será la esencia de lo que se construirá, que luego tendrá existencia. Pero nosotros, los seres humanos, no fuimos diseñados por alguien, y no tenemos dentro nuestro algo que nos haga «malos por naturaleza», o «tendientes al bien» —como diversas corrientes filosóficas y políticas han creído, y siguen sosteniendo—. «Nuestra esencia, aquello que nos definirá, es lo que construiremos nosotros mismos mediante nuestros actos», que son ineludibles: no actuar es un acto en sí mismo, puesto que nuestra libertad no es algo que pueda ser dejado de lado: ser es ser libres en situación, ser es ser-para, ser como proyecto.
Thomas Hobbes
(5 de abril de 1588 — 4 de diciembre de 1679), fue un filósofo inglés, cuya obra Leviatán (1651) estableció la fundación de la mayor parte de la filosofía política occidental. Es el teórico por excelencia del absolutismo político.
Hobbes es recordado por su obra sobre la filosofía política, aunque también contribuyó en una amplia gama de campos, incluyendo historia, geometría, teología, ética, filosofía general y ciencia política.
Más tarde diría respecto a su nacimiento: "El miedo y yo nacimos gemelos", dado que su madre dio a luz de forma prematura por el terror que infundía la Armada Invencible española acercándose a costas británicas.
Ha sido considerado a lo largo de la Historia del pensamiento como una persona oscura, de hecho en 1666 en Inglaterra se quemaron sus libros por considerarle ateo. Posteriormente, tras su muerte, se vuelven a quemar públicamente sus obras. En vida Hobbes tuvo dos grandes enemigos contra los que mantuvo fuertes tensiones: la Iglesia de Inglaterra y la Universidad de Oxford. La obra de Hobbes, no obstante, es considerada como línea de ruptura con la Edad Media y sus descripciones de la realidad de la época son brutales. Estuvo siempre en contacto con la Real Sociedad de Londres, sociedad científica fundada en 1660.
La época de Hobbes se caracteriza por una gran división política la cual confrontaba dos bandos bien definidos:
• Monárquicos: que defendían la monarquía absoluta aduciendo que la legitimidad de ésta venía directamente de Dios.
• Parlamentarios: afirmaban que la soberanía debía estar compartida entre el rey y el pueblo.
Hobbes se mantenía en una postura neutra entre ambos bandos ya que si bien afirmaba que la soberanía está en el rey, su poder no provenía de Dios. El pensamiento filosófico de Hobbes se define por enmarcarse dentro del materialismo mecanicista, corriente que dice que sólo existe un "cuerpo" y niega la existencia del alma. También dice que el hombre está regido por las leyes del Universo. En estos dos conceptos su pensamiento es parecido al de Spinoza, sin embargo se diferencia en gran medida de éste al afirmar que el hombre es como una máquina, ya que según Hobbes, el hombre se mueve continuamente para alcanzar sus deseos; este movimiento se clasifica en dos tipos: de acercamiento, el hombre siempre se acerca a las cosas que desea y de alejamiento, el hombre se aleja de las cosas que ponen en peligro su vida. Así dice que la sociedad está siempre en movimiento.
Escribió Leviatán, un manual sobre la naturaleza humana y como se organiza la sociedad. Partiendo de la definición de hombre y de sus características explica la aparición del Derecho y de los distintos tipos de gobierno que son necesarios para la convivencia en la sociedad. El origen del Estado es el pacto que realizan todos los hombres entre sí, subordinándose desde ese momento a un gobernante, el cual procura por el bien de todos los súbditos y de él mismo. De esa forma se conforma la organización social.
Su visión del estado de naturaleza anterior a la organización social es la "guerra de todos contra todos", la vida en ese estado es solitaria, pobre, brutal y breve. Habla del derecho de naturaleza, como la libertad de utilizar el poder que cada uno tiene para garantizar la auto conservación. Cuando el hombre se da cuenta de que no puede seguir viviendo en un estado de guerra civil continua, surge la ley de naturaleza, que limita al hombre a no realizar ningún acto que atente contra su vida o la de los otros. De esto se deriva la segunda ley de naturaleza, en la cual cada hombre renuncia o transfiere su derecho a un poder absoluto que le garantice el estado de paz. Así surge el contrato social en Hobbes. Junto con los Dos Tratados sobre el Gobierno Civil de John Locke y El contrato social de Rousseau, el Leviatán es una de las primeras obras de entidad que abordan el origen de la sociedad.

Obras
Novelas y relatos
• La náusea (La nausée, 1938)
• El muro (Le mur, 1939)
o El muro (Le mur)
o La cámara (La chambre)
o Eróstrato (Érostrate)
o Intimidad (Intimité)
o La infancia de un jefe (L'enfance d'un chef)
• Los caminos de la libertad (Les chemins de la liberté, 1945–1949):
o I: La edad de la razón (L'âge de raison, 1945)
o II: El aplazamiento (Le sursis)
o III: La muerte en el alma (La mort dans l'âme, 1949)
• La suerte está echada (Les jeux sont faits) (1947)
Obras teatrales
• Barioná, el hijo del trueno (Bariona, ou le fils du tonnerre , 1940)
• Las moscas (Les mouches, 1943)
• A puerta cerrada (Huis clos, 1944)
• Muertos sin sepultura (Morts sans sépulture, 1946)
• La puta respetuosa (La putain respectueuse, 1946)
• Las manos sucias (Les mains sales, 1948)
• El diablo y dios (Le diable et le bon Dieu, 1951)
• Kean (1954)
• Nekrasov (1955)
• Los secuestrados de Altona (Le Sequestres d'Altona, 1959)
• Les Troyennes (1965)
Ensayos
• Situaciones (Situations, 1947–1976):
o Situaciones I: El hombres y las cosas (1947)
o Situaciones II: ¿Qué es la literatura? (Qu'est-ce que la littérature?, 1948)
o Situaciones III: La República del silencio: estudios políticos y literarios (1949)
o Situaciones IV: Literatura y arte (1964)
o Situaciones V: Colonialismo y neocolonialismo (Colonialisme et néo-colonialisme, 1964)
o Situaciones VI: Problemas del marxismo 1 (Problèmes du marxisme I, 1964)
o Situaciones VII: Problemas del marxismo 2 (Problèmes du marxisme II, 1965)
o Situaciones VIII: Alrededor del 68 (Autour de 68, 1972)
o Situaciones IX: El escritor y su lenguaje y otros textos (1972)
o Situaciones X: Autorretrato a los setenta años (1976)
Obras filosóficas
• La transcendencia del ego (1936)
• Esbozo de una teoría de las emociones (1939)
• La imaginación (1939–1940)
• Lo imaginario. Psicología fenomenológica de la imaginación (L'imaginaire. Psychologie phénoménologique de l'imagination, 1940)
• El ser y la nada (L´être et le néant, 1943)
• El existencialismo es un humanismo (1945 y 1949)
• Crítica de la razón dialéctica (Critique de la raison dialectique, 1960)
• La Soledad
Otras obras
• Reflexiones sobre la cuestión judía (1944)
• El engranaje (L'Engrenage, 1948)
• Las palabras (Les mots, 1964, autobiografía de su infancia)
• El idiota de la familia (L'idiot de la famille, un estudio sobre Flaubert) (1972)
Publicaciones póstumas
• Cuadernos por una moral (Cahiers pour une morale, 1983)
• Carnets de la drôle de guerre (1983)
• Verdad y existencia (Vérité et existence, 1989), Paidós I.C.E. / U.A.B., Barcelona, 1996. Trad. de Alicia Puleo. Revisión de la traducción, notas y títulos en los márgenes de Celia Amorós.
EXISTENCIALISMO
MOVIMIENTO FILOSÓFICO DEL SIGLO XX QUE PONE EN LA EXISTENCIA EL CENTRO DE TODA LA REFLEXIÓN FILOSÓFICA.
Cuando los filósofos que se incluyen en este movimiento reivindican la reflexión sobre la existencia como el tema filosófico fundamental no se refieren a la existencia como categoría abstracta, ni a la existencia de las cosas o realidades no humanas, se refieren a la existencia humana concreta. Y en su tratamiento de esta existencia emplean dos estrategias:
• como método filosófico, rehúyen el pensamiento especulativo, la construcción de teorías filosóficas a partir de puros conceptos, y prefieren el método fenomenológico, entendido básicamente como fidelidad absoluta a lo dado, a lo realmente experimentado, como descripción de lo que se ofrece inmediatamente en la esfera de la vida; su actitud contraria a los enfoques abstractos de lo humano les lleva también a criticar el uso de la razón matematizante para la comprensión de la realidad humana, y por lo tanto a recelar de la ciencia y de la técnica;
• en cuanto a las facetas fundamentales de la existencia objeto de su interés, atienden básicamente a la dimensión de la finitud en el mundo humano: la temporalidad, la muerte, la culpa, la fragilidad de la existencia, la responsabilidad, el compromiso, la autenticidad, la subjetividad, la libertad,...
El existencialismo comienza en el período de entre guerras y tiene su máximo momento de esplendor tras la segunda guerra mundial, particularmente en Francia. Es habitual señalar a Søren Kierkegaard (1813-1855) como un precursor de esta corriente; el propio Jean-Paul Sartre (1905-1980), en su obra “El existencialismo es un humanismo”, destaca dos versiones en este movimiento:
• el existencialismo católico: Karl Jaspers (1883-1969) y Gabriel Marcel (1889-1973);
• el existencialismo ateo: en donde sitúa a Martin Heidegger (1889-1976) y a su propia filosofía.
En la citada obra, Sartre atribuye a su versión del existencialismo los siguientes rasgos:
1. Tesis fundamental: es un ateísmo consecuente; puesto que Dios no existe, no existe la naturaleza humana; el hombre no tiene esencia o naturaleza, es lo que él mismo se ha hecho; en el la existencia precede a la esencia.
2. El hombre es un proyecto que se vive subjetivamente: lo que mueve a las personas son sus proyectos, su preocupación por la realización de su ser; pero estos proyectos y los ideales involucrados en ellos, no existen previamente a su decisión de realizarlos, no están trazados previamente por un destino, una naturaleza o una tabla de valores objetivos.
3. El hombre es responsable de sí mismo y de todos los hombres: somos responsables de nosotros mismos porque lo que somos depende de lo que hemos querido ser, no de un destino divino, ni de una circunstancia social, ni de una predisposición biológica o natural; pero somos también responsables de los demás porque al elegir unos valores, elegimos una imagen del hombre tal y como debe ser; “nuestra acción compromete a la humanidad entera”.
4. La libertad humana trae consigo los sentimientos de angustia, desamparo y desesperación. Angustia ante el hecho de que es uno mismo el responsable de sí mismo y de los demás; desamparo porque la elección se hace en soledad, no existe una tabla de valores en la que apoyarse, ni ningún signo que nos indique la conducta a seguir, es preciso inventarse la moral; y desesperación porque no es posible un control completo de la realidad en la realización del proyecto, porque siempre hay que contar con factores imprevistos, con la posibilidad de que se truequen nuestras buenas intenciones en malos efectos.
5. Es una doctrina de la acción, contraria al quietismo: para el existencialismo sólo hay realidad en la acción, el hombre existe en la medida en que se realiza, es el conjunto de sus actos y nada más. Este pensamiento tiene dos caras: por un lado es duro para aquellas personas descontentas con lo que son, para los que no han triunfado en la vida; estas personas pueden engañarse diciendo que en realidad el conjunto de sus actos no muestra su auténtica valía, diciendo que hay en ellos capacidades, talentos o disposiciones desaprovechadas, que el mundo les ha impedido dar de sí todo lo que realmente son. Pero, por otro lado, esta doctrina es optimista pues declara que el destino de cada uno de nosotros está en nuestra mano y nos predispone a la acción, a no vivir de sueños, de esperanzas, a dejar de lado nuestra miseria y realizar nuestro proyecto: el héroe no nace héroe, se hace héroe; si se es cobarde es como consecuencia de una decisión, no porque fisiológicamente o socialmente se esté predispuesto para ello; el cobarde se hace cobarde, pero hay siempre para el cobarde una posibilidad de no ser por más tiempo cobarde, como para el héroe la de dejar de ser héroe.
6. Es una doctrina que reivindica la intersubjetividad: aunque parte del cogito como la verdad indudable, no defiende el aislamiento de la subjetividad, pues considera que sólo en el trato con el otro, en el reconocimiento que el otro hace de nuestro ser, en la presencia de su mirada, sólo así nos hacemos conscientes de nuestro propio ser, de nuestra propia realidad.
7. Frente a la noción de “naturaleza humana” defiende la existencia de la “condición humana”: aunque no existe una esencia común a todos los hombres, Sartre cree que sí se puede hablar de ciertos rasgos formales y universales que permiten la identificación de la humanidad como un todo y el reconocimiento y comprensión del proyecto de cada individuo y de cada cultura; la libertad, la indigencia de la existencia, la sociabilidad, son estructuras antropológicas que desvelan la condición humana.
8. Es una doctrina que permite el compromiso moral y la crítica de la conducta inauténtica: aunque los valores se inventan, no todos tienen el mismo valor, pues algunas elecciones están fundadas en el error y otras en la verdad; la conducta de mala fe, por ejemplo, se basa en el error, en el error de excusarse en las pasiones, en el determinismo, en el destino, o el error de declarar ciertos valores como existentes de modo objetivo e independiente de mi voluntad. La actitud auténtica es la de buena fe, la de aquél que asume la responsabilidad completa de su acción y situación, la de aquél que tiene como lema moral la realización de la libertad propia y ajena.
9. Para el existencialismo el mundo, la vida, no tiene un sentido a priori: declara que Dios no existe, por lo que la vida misma carece de sentido; sólo se puede hablar del sentido que cada uno le da, de los valores que cada uno inventa.
10. El existencialismo es un humanismo: pero no un humanismo que valore a la humanidad por la excelencia de alguno de sus miembros, ni por la supuesta bondad de la humanidad en su conjunto; es un humanismo por declarar que no hay otro legislador que el hombre mismo, por afirmar la libertad y la necesidad de trascender la situación, de superarse a sí mismo, por reivindicar el ámbito de lo humano como el único ámbito al que el hombre pertenece.

Lo esencial en este enfoque filosófico es que, tanto Sartre como Heidegger ponen la existencia humana como centro de la reflexión filosófica. El aquí y el ahora, es decir, el presente es lo único que cuenta, porque en definitiva es en este mundo donde debemos realizar nuestros propósitos.

Sartre insiste en la libertad humana, llegando a definir a la persona como un ser para la libertad. Esa libertad sin embargo es concebida de forma negativa, como una fatalidad: estamos condenados a ser libres, pues no dependemos de nadie que nos haya hecho o que espere por nosotros. Somos libres porque no tenemos más dueños que nosotros mismos.

Heidegger por su parte se fija en carácter contingente y frágil del individuo. El hombre se encuentra en un mundo que no ha elegido, él fue dejado en la orfandad total, abandonado sin saber por quien. A esta condición la designa Heidegger como Dasein, concepto creado por él con el significado de arrojado o abandonado. En medio de un escenario como este, donde lo único cierto es que somos seres para la muerte, debemos encontrar nuestro propio camino y vivir de forma auténtica para llenar de sentido la existencia. Se impone que no esperemos de forma pasiva la muerte, sino que avancemos hacia ella con valentía porque es inútil que esperemos soluciones de alguien más allá de este mundo.