lunes, 27 de octubre de 2008

¿Es el PLD Igual a los Demás Partidos?

¿ES EL PLD IGUAL A LOS DEMÁS PARTIDOS?

Por José L. Tavárez Henríquez*

El interés de presentar al PLD como igual a otros partidos, especialmente al PRD, no es nuevo en las luchas políticas que se libran en nuestro país. Desde que el Partido Morado se convirtió en una real opción de poder en 1990, sus adversarios intentan disminuir la credibilidad de esta organización y sus principales líderes.

Todos fuimos testigos de cómo Don Juan Bosch, enarbolando un discurso ético e implementando un eficaz método de trabajo, llevó al PLD desde un pequeño núcleo de disidentes perredeístas a ser el partido más votado en el 1990. Desde su fundación en 1973, esta organización ha experimentado un crecimiento geométrico, convirtiéndose en el principal partido del sistema democrático dominicano.

Esa forma diferente de hacer las cosas, el ejemplo de vida del militante peledeísta y los valores e ideas propuestos por el PLD fueron calando en amplios sectores de la población dominicana. El flujo de simpatizantes de otras organizaciones provocó no solo la masificación del partido de Bosch, sino a la vez el debilitamiento de otras organizaciones.

Ante esta situación, y como parte de la estrategia política, se procura resaltar los vicios de los peledeístas en el poder. El metamensaje parece obvio, que se acepte la idea de que todos son iguales. Si se logra ese propósito, el siguiente paso es convencer a la gente de que no vale la pena votar o que da lo mismo votar por cualquiera.

En ese escenario el PRD resulta ganancioso dado que parece más auténtico que el PLD. Esto se produce porque el partido blanco nunca ha enarbolado el discurso ético como divisa, sino más bien el populismo. Al Partido Morado en cambio se le enrostra haber abandonado los principios morales de su fundador, cada vez que algunos de sus miembros hace algo indebido.

Para que la estrategia de igualar al PLD con los otros partidos sea efectiva, sus exponentes deben evitar los matices. Por ejemplo, un acto de corrupción en el gobierno peledeísta se considera equivalente a los cientos de casos detectados en la administración perredeísta, al fin y al cabo se trata de una falla moral. La pérdida de 30 mil empleos en zonas francas no tiene ninguna diferencia con los 1 millón 200 mil que se perdieron en período anterior. Un préstamo de 130 millones de dólares con trámites administrativos inadecuados se presenta como igual o peor que 2 mil millones en Bonos Soberanos que ni siquiera se usaron conforme a la prescripción legal.

Los casos anteriores ilustran la utilidad de igualar en vez de matizar. Lo más pernicioso de esta práctica es que, al usar verdades a medias, se logra confundir a personas bien intencionadas pero con escaso espíritu crítico. La misma metodología para presentar los argumentos, cargada de emotividad, se orienta a provocar reacciones fanáticas que se impongan al juicio sereno y analítico.

Una cuestión que facilita este tipo de manipulación emocional lo constituye el hecho indiscutible de que nuestro país arrastra un montón de problemas no resueltos en todos los órdenes. Si se reduce el desempleo de un 19% a un 14%, siempre se podrá argumentar legítimamente que es insuficiente, pues la meta debería ser el pleno empleo. Sí la inflación no es 52%, como sucedió en el 2004, sino de un 8% como se espera que sea este año, la queja será legítima, pues no estamos en el 2004 y ese 8% se está sintiendo ahora.

Jugando a este relativismo y creando contextos acomodaticios nos quieren convencer de que no existen diferencias entre el gobierno pasado y la presente administración. A fuerza de marketing se nos quiere vender como buen presidente a un hombre con fuertes cuestionamientos morales y que solo ha mostrado eficiencia cuando de negocios particulares se ha tratado, no así en las funciones públicas que ha desempeñado.

Particularmente creo que el PLD, conformado por dominicanos/as de carne y hueso, con virtudes y defectos, no ha resuelto todos los problemas del país ni sus funcionarios han sido 100% eficientes y honrados. Ese nivel de logros sigue siendo una aspiración incluso en países mucho más avanzados que el nuestro.

Ahora bien, quienes estén dispuestos/as a mirar más allá de estrechos sectarismos deberán admitir que bajo las administraciones peledeístas el país ha experimentado un extraordinario crecimiento económico. Aceptar por igual que el presidente Fernández ha dado sobradas pruebas de respeto a las libertades públicas. Reconocer que los niveles de institucionalidad del país y la eficiencia en el Estado se han fortalecido en los gobiernos del PLD.

Igualar obviando los matices es ocultar una realidad que está frente a nosotros iones peledeaciones peledeihonrados.iernos as de cartionamientos morales y que solo ha mostrado y que el juicio sereno de la historia sabrá poner en su lugar. Entre tanto nos compete asumir el pensamiento del Padre de la Patria cuando expresó: “Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la patria”.
* El autor es Filósofo, Psicólogo y Profesor Universitario. jotatavarez@yahoo.com

Razones para Votar

¿CÓMO INFLUYE EL PODER EN LA DECISIÓN DE VOTAR?

Por José L. Tavárez Henríquez*

Con cada proceso electoral, presidencial, congresual o municipal, surge el tema relativo al uso de los recursos públicos a favor de quienes ejercen el poder en la coyuntura de que se trate.

En los medios de comunicación y en las tertulias informales, son frecuentes las consideraciones donde se vincula el hecho de estar en el poder con la ventaja electoral. En otras palabras, se espera que quien busca la reelección use los recursos de su posición para imponerse a sus adversarios.

En la República Dominicana, donde existe una larga historia en el uso de los recursos del poder para continuar en el mando y donde los controles sobre esa práctica son débiles, cobra mayor fuerza la idea de que quien compite desde la oposición está en desventaja.

Frente a esta percepción, compartida por muchos, resulta paradójico que, al menos en los comicios presidenciales efectuados en nuestro país desde 1978, hayan resultado electos con mayor frecuencia los partidos de oposición que los partidos en el poder.

Examinando las elecciones de los últimos 30 años notamos que en los procesos de 1978, 1986, 2000 y 2004 ganaron las opciones opositoras, en tanto que los partidos de gobierno solo retuvieron el poder en los comicios de 1982, 1990 y 2008. Como se ve, de ocho eventos analizados, en cinco ocasiones (62.5%) ha triunfado la oposición.

Si más allá de estos números hundiéramos el bisturí analítico sobre procesos que hemos soslayado en las menciones precedentes, veríamos que el electorado dominicano parece más propenso a favorecer las propuestas opositoras que a quienes están en el poder o muestran un mayor despliegue de recursos en las campañas electorales.

Para avalar este punto de vista, consideremos los escenarios electorales de 1962, 1966, 1970, 1974 y 1994. En el primer caso, llama la atención que el Prof. Juan Bosch se impusiera sobre la candidatura más identificada con la oligarquía y el clero. En efecto, entre el candidato del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el de la Unión Cívica Nacional (UCN), el poder político y económico favorecía claramente a Viriato Fiallo.

El enfrentamiento entre poderosos y desposeídos (tutumpotes versus hijos de machepa en lenguaje de Bosch) constituye un claro indicador de cual era la percepción prevaleciente en aquella coyuntura electoral. A esto se añade la estrategia boschista de orientar públicamente al electorado para aceptar cuanto le dieran y a la hora de votar hacerlo por quien le dictara la conciencia. Resulta evidente que el candidato de la UCN procuraba agenciarse simpatía políticas a costa de repartir dádivas entre los más necesitados.

Si faltara otra evidencia para determinar de cuál lado estaba el poder, bastaría con recordar aquel antológico debate entre Bosch y el Padre Láutico García donde el cura Jesuita intentó vincular al candidato perredeísta con el comunismo, doctrina satanizada por la Iglesia Católica de la época.

A la postre ganó quien disponía de menos recursos de poder. La mayoría no se deslumbró por el derroche de recursos de los cívicos y para satirizar las dádivas del candidato derrotado, coreaban el popular estribillo: “Le comimos el arroz y votamos por Juan Bosch”.

En el proceso eleccionario del año 1966 podría decirse que los resultados se inclinaron hacia el candidato de mayor poder. El Dr. Joaquín Balaguer, de quien se afirma tenía el respaldo norteamericano, un recurso muy poderoso en ese momento, se impuso sobre Bosch y el PRD. La diafanidad de esos comicios fue seriamente cuestionada pero se podría interpretar como triunfo del más favorecido por el poder económico y político.

En las elecciones de 1970 y 1974 el candidato y el partido en el poder retuvieron el mando. Sin embargo el grado de ilegitimidad de estas consultas electorales las invalida, desde nuestro punto de vista, para considerarlas como opciones populares a favor del ganador.

Una lectura más ajustada a la realidad demuestra que, tanto en 1970 como en 1974, existía una clara intención en el electorado de votar en contra del régimen de turno, lo que contribuyó a que el gobierno arreciara la represión sobre la oposición hasta forzar su retiro de la contienda. Partiendo de este supuesto habría que considerar estas elecciones dentro de aquellas donde la alternativa opositora prevaleció, en cuanto a la intención del voto, sobre el partido o candidato en el poder.

En 1994, aunque se aceptó un empate entre Balaguer y Peña Gómez, la verdad es que hubo serias irregularidades. El fraude atribuido al candidato del reformismo fue de tal magnitud que obligó a una salida negociada en la cual se reconocían las anomalías, se recortaba el período presidencial y se introducía el principio de la no reelección como forma de cerrarle el paso al anciano caudillo reformista.

Si como dice la máxima jurídica: “A confesión de parte relevo de pruebas”, debemos colegir que también en esas elecciones de 1994 la voluntad popular, torcida por el fraude, apuntaba hacia un rechazo de la propuesta reeleccionista del Dr. Balaguer y el Partido Reformista.

De esta manera se pone en evidencia que de los trece (13) procesos electorales realizados en nuestro país desde 1962, el balance a favor de las opciones opositoras es de nueve (9) contra cuatro (4), equivalente al 69.2%. Estos datos y reflexiones nos ayudan a entender en alguna medida el comportamiento electoral del pueblo dominicano. En particular nos permiten desvanecer el mito, según el cual, aspirar al poder desde el poder representa una ventaja comparativa. Muy por el contrario, estas evidencias muestran que el electorado nacional tiende a votar en contra de quien tiene mayor poder.

* El autor es filósofo, psicólogo y profesor universitario. Email: jotatavarez@yahoo.com

Metro a Metro

METRO A METRO
(Por José Tavárez)

Ir contra el Metro parecía la tabla de salvación para un PRD debilitado por las luchas internas, con un candidato sin brillo y un pasado ominoso. Como un bien afinado coro, los voceros del perredeísmo pregonaron por todos los medios y a los cuatro vientos que el Metro era la Caja de Pandora que contenía todos los males del planeta. Si se iba la luz o faltaba el agua la culpa era del Metro. Todos los problemas de educación, salud y vivienda que arrastra la sociedad dominicana desde su fundación, y que se agravaron en el pasado gobierno, se hubieran podido resolver de un foetazo con la inversión del Metro.

“Hasta la belleza cansa”, dice el dicho popular, con mucho más razón la retórica huera y falaz termina por perder brillo y efectividad ante la opinión pública. La gente es menos tonta de lo que suponen los que creyeron encontrar en el Metro el filón de oro para su campaña de retorno al poder. El PRD no quiere esta obra, ni ninguna otra, porque pone en evidencia la ineficacia de su gobierno que no fue capaz ni siquiera de terminar parte de las obras iniciadas por Leonel y su primera gestión. ¿Qué tiene que mostrar el MVP desde Obras Pública donde se pasó cuatro años? Muy poca cosa, como siempre ocurre en los gobiernos perredeístas donde el presupuesto solo alcanza para alimentar el clientelismo parásito que invade y corroe la administración pública.

El gobierno peledeísta, con Leonel a la cabeza, va dejando mudas las voces agoreras que presagiaban una parálisis nacional a causa del Metro. Como el milagro de los peces y el pan aparecen multitud de obras en toda la geografía nacional. Metro a metro se afianzan las bases de un país que apuesta al progreso en vez del retroceso, al orden y a la estabilidad en lugar del caos, a la modernidad y no a la francachela populista. Si los recursos del pueblo se administran bien los frutos se ven, si por el contrario se reparten como un botín de guerra, la gente se empobrece. Ahí están las dos caras de la moneda, el desastre que vivimos bajo el influyo del PRD y los avances que en tiempo record ha logrado el PLD.

La Táctica Danilista y sus Riesgos

LA TÁCTICA DANILISTA Y SUS RIESGOS

Por José L. Tavárez Henríquezà

En su camino hacia la nominación presidencial el licenciado Danilo Medina se ha visto en la necesidad de desafiar al presidente Leonel Fernández quien también aspira a repetir en el puesto. Danilo y sus estrategas saben que a un Leonel fuerte dentro y fuera del PLD sería prácticamente imposible derrotarle.

Conscientes de esta situación, el danilismo ha iniciado una ofensiva con la finalidad de mermar las fuerzas de Leonel y la reelección. Este combate se libra a lo interno y a lo externo del Partido Morado. En el primer escenario se recurre al pase de factura por favores que Medina ha concedido en los gobiernos peledeístas. Hacia fuera se desarrolla una agresiva política de comunicación donde se descalifica la reelección presidencial.

Es un hecho que Danilo, aprovechando la indiferencia de Leonel y el repliegue de Jaime David, ha copado los mandos partidarios y la administración pública con su gente. Este éxito obtenido por el súper ministro y gran estratega del PLD lo ha llevado a creer que puede seguir su avance arrollador hacia la candidatura presidencial.

Cuando Medina renunció, y con él el vocero presidencial, mandaba un mensaje claro a Fernández Reyna: “Voy por la candidatura presidencial, déjame el camino libre o exponte a ser derrotado”. Los estrategas danilistas estimaron que Leonel, no acostumbrado a pelear dentro del PLD y sin una corriente propia dentro del partido, no se atrevería a enfrentar al “dueño” de la estructura partidaria.

Pero Leonel no solo acepta el reto sino que lo hace con cierto enojo, porque no esperaba que se le regateara el derecho a reelegirse. Para no dejar dudas al respecto, permite que sus adeptos dentro del funcionariado inicien una “consulta” a las bases y que conviertan los actos públicos en verdaderos mítines reeleccionistas.

Ante la actitud desafiante de Fernández, el danilismo ajustó la táctica haciendo más radical el discurso público y arreciando el trabajo interno. En ese sentido, las llamadas bocinas en radio y televisión comenzaron a pintar a la reelección como una maldición y un peligro, incluso para la estabilidad económica del país.

En el ámbito interno, por su parte, la bandera de lucha la levantan los senadores y diputados danilistas cuya retórica ha subido de tono hasta el extremo de referirse en términos irrespetuosos al Presidente de la República.

Los propósitos de esta envestida contra Leonel parecen claros: erosionar la popularidad del Presidente ante la opinión pública y envalentonar a los seguidores de Medina en el gobierno, intimidados por la ofensiva reeleccionista, cuyos promotores les han recordado que fue Fernández y no Medina quien los nombró.

El escenario planteado hasta aquí implica algunos riesgos para la continuidad del PLD en el poder, entre ellos los siguientes:

La campaña antirreeleccionista del danilismo está socavando la popularidad, no solo de Leonel y el gobierno, sino también del propio Medina, de ser electo candidato.
Si es repostulado el Presidente Fernández, la oposición ya tendría la campaña hecha por Danilo y sus seguidores quienes se han encargado de atemorizar a la gente ante los supuestos peligros de la reelección.
La retórica antirreeleccionista levantada desde el partido de gobierno ha sido aprovechada por opinadores de oficio y por grupos de presión, entre ellos iglesias, empresarios y otros para ponerle algunas banderillas al PLD.
Si Danilo lograra imponerse, o incluso si perdiera reñidamente, sobrevendría una gran crisis de liderazgo en el PLD afectando, no solo las posibilidades actuales de ese partido, sino también su futuro a mediano y largo plazos.

Sin un liderazgo carismático, y guiado por el pragmatismo sectario que ha mostrado el danilismo cuando ha sido hegemónico, el PLD podría consumirse en luchas estériles al mejor estilo perredeísta.

La inteligencia organizacional que siempre mostró el Partido de la Liberación Dominicana desde su fundación, bajo la sabia tutela de su creador y líder eterno, Don Juan Bosch, tiene ante sí el reto de salir fortalecido en la actual coyuntura histórica y retener el poder más allá del 2008.
à El autor es Psicólogo, Filósofo y Profesor Universitario.
jotatavarez@yahoo.com

Mamá Dígales Antes que le Digan

“MAMÁ DÍGALES ANTES QUE LE DIGAN”

Por José L. Tavárez Henríquez*

Siempre se ha dicho que el PRD es bueno en la oposición, porque pone en aprietos a los gobiernos que enfrenta. Esa efectividad que se le atribuye depende en gran medida de su robusta presencia en los medios generadores de opinión pública, la agresividad de sus líderes y su desenfado para difundir rumores o denunciar situaciones sin el aporte de pruebas.

Esa laxitud ética le resulta muy conveniente dado que le permite denunciar y acusar sin reparar en la objetividad de cuanto dicen, desviar la atención de temas indeseados y le concede licencia para retorcer los hechos o atribuir a otros sus propias fallas.

Para avalar estas consideraciones bastaría con observar los ejes sobre los cuales gira la campaña del candidato perredeísta. Lo primero que salta a la vista es la profusa denuncia frente a la ausencia de propuestas. Para el MVP nada anda bien en el país, pero no dice cómo procedería él, si llegara a la presidencia.

El PRD y su candidato están conscientes de ciertas debilidades que merman su posibilidad de éxito electoral. Empezando con el propio perfil personal de Vargas Maldonado a quien se le ve más como un empresario rico y sobre cuya fortuna penden serios cuestionamientos tanto en el país como fuera de éste. (Cf. Diario El Mundo, Madrid, 20/10/06, Clave Digital (varias ediciones en Octubre de 2006) y Editorial de la Zeta 101).

Para responder a esta vulnerabilidad del candidato, el PRD intenta presentarlo como un hombre de éxito, eficiente en los negocios y ejemplo para quienes quieren progresar. Como se ve, intentan convertir en fortaleza lo que realmente es un pesado lastre en la carrera de Vargas Maldonado.

En su intento por minimizar las debilidades de su oferta electoral, y de ser posible convertirlas en fortalezas, el partido blanco sabe que deberá lidiar con la valoración negativa de su administración, que penosamente concluyó en Agosto de 2004. El Desastre económico (quiebra de bancos y otras empresas, devaluación monetaria, inflación desbordada, pérdida de 1 millón 200 mil empleos, etc.) está fresco en la memoria de muchos dominicanos.

Cargar con este fardo de impopularidad, sin quedar aplastado por su peso, requiere de mucha valentía y un poco de maquillaje sobre el pudor, para seguir pareciendo blanco en lugar de otro color. Pero la moral perredeísta es lo suficientemente elástica para resistir los tirones de la realidad.

Armados de esta coraza (cachaza dirían algunos), se han atrevido a referirse al empleo como oferta de campaña. Stickers y vallas con la palabra empleo han sido colocados por todo el país, contrastando con el hecho irrefutable de que en la gestión donde el MVP fue funcionario de primer orden se perdieron 1 millón 200 mil puestos de trabajo. Consciente de esta situación, el PRD lanza su campaña usando la vieja táctica que se expresa en el dicho popular: “Mamá dígales antes que le digan”.

Inspirados en este propósito de crear confusión en torno al origen de nuestros problemas actuales, el equipo económico apuesta a que la opinión pública gire en torno al salario de Valdez Albizu, uno de los artífices de la recuperación económica del país. Promoviendo ese affaire intentan matar dos palomas con un tiro: Desprestigiar una figura clave en el éxito de esta gestión y tirar una cortina de humo sobre los actores del desastre económicos en la pasada gestión y asesores actuales del MVP.

Otra punta de lanza en la campaña perredeísta es la delincuencia e inseguridad ciudadana. Estos males, heredados de la gestión encabezada por el presidente Mejía, fueron potenciados por el deterioro de las condiciones de vida de la gente y la desmoralización de las fuerzas del orden. En este último aspecto cabe mencionar la politización de los mandos castrenses y los escándalos de droga o corrupción que tuvieron su nivel crítico alrededor del caso Quirino y la acusación de corrupción contra Pepe Goico.

La más reciente embestida del PRD contra Leonel y el PLD lo constituye el supuesto préstamo de 130 millones, que no es tal, sin el aval del Congreso. Otra vez “mamá dígales antes que le digan”, es decir, critiquemos la política de endeudamiento del actual gobierno para que no nos recuerden que endeudamos al país como no lo había hecho ningún gobierno desde la fundación de la República.

La estrategia del candidato perredeísta, que procura convertir debilidades en fuerzas, tendrá éxito o terminará en fracaso dependiendo del grado de madurez del pueblo dominicano, su capacidad de memoria y de la estrategia con que responda el candidato del Partido de la Liberación Dominicana. Mayo se acerca y ya veremos como concluye este proceso.
* El autor es Filósofo, Psicólogo y Profesor universitario. jotatavarez@yahoo.com

¿Igual que Llegó Miguel?

¿IGUAL QUE LLEGÓ MIGUEL?

Por José Tavárez*

Con pegajosa bachata y rítmico reguetón se promociona a Miguel Vargas Maldonado como candidato presidencial. En su propaganda se presenta al hombre de éxito, paradigma para aquellos que desean progresar: “con él yo llegaré hasta lo alto de la cima y triunfaré… igual que llegó Miguel”.

Hasta ahí todo parece bonito y seductor, el problema empieza cuando termina el spot, porque inconscientemente surge la pregunta ¿Y cómo llegó Miguel? ¿Cómo fue que este hombre sin abolengo ni cuna de oro llegó a ser uno de los hombres más ricos del país? Esta pregunta no tendría tanta relevancia si se tratara de un ciudadano común, pero estamos hablando de alguien que aspira a ser presidente de la república por uno de los partidos más grandes del país.

La pregunta sobre el cómo se hizo rico el Ing. Vargas Maldonado cobra relevancia a la luz de recientes declaraciones del propio equipo de campaña del PRD que busca presentarlo como un “exitoso hombre de negocios que, solo el año pasado pagó 200 millones de pesos al fisco. Se sabía que el MVP tenía dinero, pero sorprende que fuera tanto.

Las dudas sobre el origen de la fortuna de Vargas comenzaron a airearse durante la campaña interna del PRD cuando periódicos nacionales e internacionales dieron a conocer vínculos comerciales del candidato con elementos perseguidos por corrupción en España. En ese sentido se citan las publicaciones realizadas por Clave Digital en octubre del año pasado donde, entre otras cosas se dice: “El aspirante a la nominación presidencial por el PRD guarda relación con Carlos Sánchez, con Andrés Liétor y con Ignacio Coronado, implicados en hechos ilícitos que están en investigación en España”

Durante este escarceo, no suficientemente aclarado por el candidato perredeísta, salieron a la luz varios negocios que podrían cuestionar la moral del aspirante presidencial. Estas informaciones trascendieron las fronteras del país, cuando el 20 de octubre de 2006 el diario El Mundo, de Madrid, publicó un amplio reportaje sobre la República Dominicana como receptora del dinero malversado en Marbella. En este diario se afirma que “según un informe de la lucha contra el blanqueo, Carlos Sánchez y sus socios tienen negocios millonarios en la República Dominicana, y que el protector, socio y conseguidor de Carlos Sánchez en la República Dominicana es Miguel Vargas Maldonado”.
Las dimensiones de esta denuncia provocó que la influyente estación de radio Z101 editorializara en la misma fecha pidiendo a Miguel Vargas Maldonado, que “explicara detalladamente sus vínculos con el caso Marbella y con las operaciones de compra del Hotel Hispaniola y el edificio que hoy aloja a la Dirección General de Aduanas”.
Para la sorpresa de muchos, Miguel no emprendió procesos legales contra estos medios que cuestionaban su moral y ponían al descubierto medios ilícitos para hacer fortuna. Dice el dicho que el que calla otorga, y en estos casos denunciados por la prensa nacional y extranjera su reacción ha sido más que tímida. Es posible que los asesores del candidato perredeísta hayan apostado al olvido, dejando que el tema muriera sepultado por nuevos acontecimientos. Esta estrategia pierde efectividad con el spot actual porque una vez más pone sobre el tapete la discusión de cómo llegó Miguel.
El hecho de que Miguel hiciera dinero con los negocios no es relevante por sí mismo, de todos modos se sabe que tradicionalmente el comercio ha sido la principal fuente de riqueza, el problema estaría si esos negocios implicaran sociedades con individuos mafiosos, tráfico de influencias y conflictos de intereses.
Dadas estas circunstancias, y mientras existan dudas razonables sobre la eticidad del cómo llegó Miguel, esta campaña del MVP lleva el germen de su propia debilidad, al menos que supongamos al dominicano como alguien que acepta por buena y válida cualquier forma de hacerse rico.


* El autor es Filósofo, Psicólogo y Profesor Universitario.

¿Hemos Mejorado con Leonel?

¿HEMOS MEJORADO CON LEONEL?

Por José L. Tavárez Henríquez*

De seguro que las respuestas a esta pregunta no serán unánimes. Empezando con quienes están comprometidos con proyectos políticos contrarios al PLD y siguiendo con las personas cuya situación personal ha empeorado en estos últimos años.

Por aquello de que “cada cual cuenta la fiesta según le haya ido”, a los grupos de intereses contrarios al presidente Fernández se les justifica el discurso de que “nos estamos cayendo muertos”. Debemos tomar en cuenta que muchos de estos pregoneros de la catástrofe estuvieron bien servidos por gobiernos de sus partidos, sin importar cuán mal les fuera a los demás.

Fuera del ámbito político-partidario nos encontramos con personas cuyas áreas económicas se han visto impactadas negativamente por diversos factores, incluyendo la situación internacional creada por crisis en los mercados y precios de los combustibles. Aunque estas situaciones no estén bojo el control de los estados nacionales, suelen generar descontento frente a los gobiernos de turno.

Hace poco, Raíces, la emisora del Grupo León Jimenes, repetía la siguiente frase: “Hay mucha gente que es feliz y todavía no lo sabe”. Haciendo paráfrasis de esta expresión podríamos decir que “a muchos les ha ido muy bien en esta gestión y todavía no se dan cuenta, o no le conceden ningún crédito por ello al gobierno”. Esto incluye a empresarios, hoy exitosos, que estuvieron al borde del colapso bajo la gestión perredeísta.

Los seres humanos, y particularmente los dominicanos, tendemos a considerar el pasado como mejor y a desear lo que no tenemos, subestimando lo conseguido. Estos elementos de la psicología popular son aprovechados por políticos y comunicadores para construir realidades virtuales, que en ocasiones llegan a suplantar a la realidad real. Es como si el mundo hubiera dejado de ser como es, para convertirse en la imagen construida por los medios.

Los estrategas del PLD y del presidente Fernández no pueden perder de vista estos detalles, especialmente considerando que la oposición tratará de desmeritar la presente gestión resaltando lo negativo e ignorando las medidas favorables. Concomitantemente con esto evitará, sobre todo en el caso del PRD, que se recuerden los hechos nefastos de la gestión pasada.

Leonel tiene mucho que exhibir: Estabilidad cambiaria, precios relativamente bajos en muchos productos, control de la inflación, crecimiento económico, etc. Haber contenido el desastre en que sumió al país el gobierno del PRD es un verdadero milagro. Aquel estado de cosas pudo llevarnos a un abismo donde el caos fuera la norma no solo en lo económico, sino también en la vida política y social de la nación.

Con Leonel y el PLD se ha retomado la institucionalización y modernización del Estado, lo que a su vez ha influido en la restauración de la imagen del país en el contexto internacional. La Confianza de los agentes económicos ha contribuido al crecimiento de la inversión y generación de empleos. La inversión pública se ha reencausado y la política social del gobierno favorece a más pobres.

Todo esto, sin llegar a ser la panacea soñada, representa un alivio, después que en la gestión pasada se perdieron 1 millón 200 mil puestos de trabajo. Hemos pasado de una administración donde el presupuesto se iba en boroneo y clientelismo, a otra donde se invierte en obras públicas, transporte, educación y tecnología, no obstante tener que dedicar el 20% del presupuesto nacional al servicio de una deuda engordada especialmente en el período 2000-2004.

El país marcha con pasos firmes hacia el progreso y poco a poco vamos saliendo del hoyo en el que nos metió el PRD. Quizá esto no resulte obvio para todos, debido a intereses o a la confusión que generan algunos medios de opinión pública, pero hay suficientes evidencias para quienes las quieran ver de forma serena e imparcial.
* El autor es Filósofo, Psicólogo y Profesor universitario. jotatavarez@yahoo.com